Colombianos Enfrentan Destrucción Causada por el Terremoto Tras una Respuesta “Enredada” de las Autoridades

Gustavo Silvino Sánchez Castro, de 71 años, ha visto a Colombia reconstruirse después de desastres antes, pero nunca de uno como este. Mientras el nuevo gobierno se queda corto en su respuesta, Silvino dijo “ahí deja la huella la corrupción” enterrada entre los escombros.

Mientras las familias colombianas enfrentan la destrucción causada por el terremoto que sacudió al país a principios del mes pasado, para Gustavo Silvino Sánchez Castro, de 71 años, esta no es la primera vez que escucha gritos de desesperación ni que se pregunta si la tierra va a abrirse bajo sus pies y va a tragárselo vivo.

En 1999, trabajaba como ingeniero agrónomo en una finca cafetera en Córdoba, Quindío, cuando de repente escuchó “un ruido muy, pero muy fuerte”.

“Cuando levanta uno la mirada al horizonte, ve que por allá se levanta un hongo…”, dijo Silvino. “Resulta que esos hongos salían de la destrucción de una vivienda o colapsaba un beneficiadero”.

Al momento de publicación, el número de muertos por el terremoto del 10 de agosto era de 331 personas, mientras que más de 4.500 resultaron heridas, según Noticias RCN.

La respuesta del Gobierno colombiano al terremoto que azotó al país generó controversia sobre si las autoridades respondieron de manera suficiente.

Foto por Paula Andrea Sabogal Toro

La primera prueba de un nuevo gobierno

El presidente Abelardo De La Espriella llevaba apenas tres días en el cargo, después de derrotar por menos del 1% al candidato progresista Iván Cepeda, cuando ocurrió el terremoto.

Sergio Guzmán, director y cofundador de Colombia Risk Analysis, una consultora de riesgo político con sede en Bogotá, dijo que “se inauguraron el viernes y el lunes a primera hora es el evento. Había mucha gente que venía del gobierno anterior que seguía, digamos, pero estaban como en vacation mode (modo de vacaciones)”.

Guzmán dijo, refiriéndose al gobierno, “hay que ser justos también” porque “nadie está preparado para un evento de esta magnitud”.

“Ellos hicieron lo mejor que pudieron con lo que tenían”, añadió.

El Gobierno colombiano recibió críticas después de negar el ingreso de equipos mexicanos de búsqueda y rescate al país durante un período crítico de 72 horas iniciales, cuando estadísticamente los equipos de rescate tenían mayores probabilidades de encontrar sobrevivientes bajo los escombros.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo durante una conferencia de prensa que el Gobierno colombiano solicitó la certificación de los equipos de rescate mexicanos para permitir su ingreso al país.

“Están certificados, pero ahora piden otra certificación”, dijo.

Los alimentos y suministros médicos enviados por México sí se les estaba permitiendo ingresar a Colombia, pero “la brigada de la Secretaría de la Defensa Nacional de rescatistas, pues no fue aprobada por el Gobierno de Colombia”, confirmó Sheinbaum.

Brasil y China fueron parte de los países que ofrecieron ayuda humanitaria poco después de ocurrido el desastre natural.

David Santiago Tamayo Roldán, director de la UNGRD de Colombia, quien asumió el cargo dos días después del terremoto, dijo que el gobierno solicitaría equipos de rescate únicamente a cuatro países: Israel, Estados Unidos, El Salvador y Ecuador.

El hecho de aceptar la ayuda de algunos países y no de otros llevó a personas en redes sociales a acusar al Gobierno colombiano de tomar decisiones basándose en ideología política.

Échale Ganas se comunicó con la UNGRD para preguntar por qué el Gobierno colombiano aceptó ayuda de esos cuatro países y no de otros, como México, o si había una razón ideológica detrás de esta decisión, pero no recibió una respuesta a tiempo para la publicación.

Tamayo dijo en entrevista con CNN que, desde la perspectiva de Colombia, únicamente los equipos de rescate de Israel, Estados Unidos, El Salvador y Ecuador contaban con las certificaciones internacionales y nacionales requeridas para realizar el trabajo.

El director también enfatizó que Colombia estaba abierta a la cooperación internacional y que la asistencia sería aceptada sin consideraciones políticas o ideológicas, según The City Paper.

Posteriormente, el ministro del Interior de Colombia, Rodrigo Lara Restrepo, dijo en una entrevista que el exdirector de la UNGRD, Javier Pava Sánchez, nombrado por el ex-presidente Gustavo Petro, fue quien determinó que inicialmente no se necesitaban rescatistas internacionales.

Lara dijo en entrevista con Blu Radio que Pava “fue el que certificó en la carta que no necesitábamos ayuda de rescatistas internacionales”. 

Pava respondió a los comentarios de Lara en un video de casi tres minutos publicado en X el 14 de agosto. 

En el video, dijo que la carta emitida por la UNGRD fue publicada el día del terremoto a la 1:20 p. m. y correspondía a las condiciones de ese momento. Añadió que, alrededor de las 2 p.m., ya se encontraba reunido para discutir la aceptación de ayuda de otros países.

“No ha habido en ningún momento una intencionalidad de limitar el acceso a esos grupos que pueden ayudar y contribuir de manera asertiva”, dijo Pava.

Sergio Guzmán, director y cofundador de Colombia Risk Analysis, dijo que los funcionarios del nuevo gobierno “no estaban enfocados” en la coordinación de las labores de rescate y que “lo trataron de disfrazar de un concepto técnico”.

“Se enredaron, digamos, los abrumó, y entonces la respuesta no se vio coordinada, se vio politizada, se vio como un show”, dijo Guzmán.

Foto por Paula Andrea Sabogal Toro

Los colombianos se convierten en los primeros en responder a la crisis

A pesar de la respuesta del gobierno, colombianos como Daniela Posada, una activista y antropóloga de 28 años, han creado iniciativas de ayuda mutua para apoyar a los sobrevivientes.

Posada organizó la campaña en línea #ConectadosPorChocó, o #UnitedForChocó, donde ayudó a las personas a reconectarse con sus familiares. La campaña funcionaba llevando un registro de las personas en la zona que cuentan con suficiente señal de celular y haciendo que informen a sus vecinos sobre el estado de sus familiares.

“Esto era así, de gente del común que no estaba desde ninguna institución”, enfatizó Posada.

Chocó fue una de las zonas más afectadas por el terremoto, con más de 99.000 o una de cada cinco personas afectadas, según El Espectador.

Otra persona que ha apoyado los esfuerzos de ayuda mutua es Blanca Jaramillo, una maestra jubilada de 62 años que vive en Armenia, Quindío.

Durante el terremoto, Jaramillo se refugió en el baño de su apartamento, ubicado en el piso 15, donde en un momento llegó a pensar que las paredes iban a aplastarla.

“Yo puedo describirlo como una licuadora, porque se movía como de oriente a occidente y como de norte a sur. Y tú vas viendo como todas las estructuras y los muros se mueven”, recordó Jaramillo.

El pánico y el trauma que experimentó la motivaron a visitar centros de acopio, donde empacó alimentos, ropa y otras necesidades básicas que fueron enviadas a las zonas afectadas.

“Es gratificante, es satisfactorio”, dijo. “¡Ah, y los juguetes! Eso me llegó al corazón porque me hizo pensar: los niños deberían estar jugando, no haciendo nada más”.

Al mismo tiempo que algunos colombianos encuentran sanación al ayudar a los demás, Gustavo Silvino Sánchez Castro dijo que el terremoto le dejó un mayor sentido de aprecio por la vida.

“Me enseñó a valorar más las cosas del cielo, a valorar más lo espiritual”, dijo, colocando su mano sobre el corazón.

Santiago Posada-Jaramillo contribuyó a este reportaje.




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Colombians Reckon with Earthquake Destruction After ‘Tangled’ Response from Officials